Lo que es una no- vida: parte I

Hace muchos años que no puedo decir que este realmente vivo puesto que mi vida es pura rutina, obligación y soledad. Desde hace unos meses desconozco lo que es la diversión, la felicidad con las cosas que antes me gustaban, no me siento integrado, mi sonrisa parece forzada y tengo unas ganas tremendas de gritar y de mandarlo todo a la mierda. Cuando me hallo entre la gente siento que estoy a la vez que no estoy, soy parte del mobiliario. Antes al menos tenia la ilusión por avanzar en mis estudios en arte, por llegar a exponer algún día mi obra o por poder trabajar como fotógrafo independiente pero ahora mismo estoy intentando salir de un profundo y oscuro pozo, el que yo mismo me he ido cabando durante los últimos cinco años. Ahora mismo tengo miedo de tener que buscar modelos para que me posen, de salir a buscar contactos, de alternar con otros artístas...

El miedo me invade constante en situaciones sociales, lo cierto es que nunca me sentí cómodo entre la gente en ciertos actos sociales como las fiestas, las horas muertas de las clases o del bocadillo y siempre que podía escaparme lo hice. La incomodidad siempre anduvo a mi lado como si de mi sombra se tratara, siguiéndome a todos lados cual ángel oscuro que posara amenazantemente su espada sobre mi cabeza haciendo peligrar mi vida.

Cuando era pequeño tan solo era tímido pero según fui creciendo la cosa se fue complicando por años de rechazo sufridos en el colegio y el instituto. Eso por no mencinar ya el sentir del despertar del deseo homosexual, una nueva complicación añadida a mi ya complicada vida; el peso de una nueva etiqueta que de haberse sabido me habría marcado aun mucho más de lo que ya estaba. Acojonado es la palabra, de haberse sabido entonces posiblemente no habría aguantado tanto tiempo en los estudios. El caso es que como supongo empece a apartarme aun más de la gente para evitar que descubrieran nuevas rarezas con las que estigmatizarme más todavia y por eso empece a centarme más en los estudios por que si no podía estar integrado con la gente al menos que no me chafaran los estudios, aquellos a los que siempre quise llegar.

Con el tiempo los fantasmas de mis miedos acabaron por instalarse definitivamente en mi cabeza y cada vez que hablába con mis compañeros de clase o del trabajo cientos de preguntas atormentan mi mente "que les diré si me preguntan si ya tengo novia", "¿se burlaran de mí si supieran que me gustán más los chicos que las chicas?", "¿me rechazaran?," "y ¿si supieran que no tengo amigos?", "tan insoportable eres que no tienes ni un solo amigo", "¿qué pensaran si rechazo una invitación por qué me siento incomodo en una fiesta?", "soy simpatico con la gente pero no soy capaz de sincerarme por miedo al rechazo ¿pensaran que soy antisocial, antipatico o un engreído?" así miles y miles de pensamientos catastrofistas que aunque sabes que no tienen un fundamento verídico están ahí. Cada vez que hablas con alguien conocido o que conoces a alguien nuevo piensas "me van a ver como un tonto, feo, un listillo... se van a burlar de mi por mi físico, mi ropa o por la forma en que me expreso, por mi educación... por ser 'marica' no querran estar conmigo etc".


Autoretrato I (Septiembre 2008)

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